El que critica mucho…

Dicen por ahí, que el que mucho critica, poco hace. Tan cierto. Vemos a diario, como a las personas se les hace más fácil sentarse a dar consejos, a juzgar, a llenarse los labios de palabras vacías, y no se auto-analizan.

Por: Mariani Sierra Villanueva.

El trabajo de hablar, tiene que ir fundamentado con acciones. Es como si te sentaras en un hormiguero y criticaras, entonces, te quejas de que te están picando las hormigas, pero igual te quedas sentado. Así de absurdo e irónico es.

Es hora de dejar a un lado las palabras y comenzar a vivir lo que decimos, como quién dice, debemos ser portadores del ejemplo. Quejarnos porque el planeta está sucio, pero no reciclamos, Criticamos a los que hacen una buena acción, pero hacemos nada nosotros, Inundamos de palabras aquellos que viven de x ó y manera, pero nosotros estamos iguales o... peores.

Entonces, dejemos de señalar, y aprendamos a vivir nuestra vida, si queremos ver un cambio pues hay propiciarlo con el ejemplo, pero hay que dejar a un lado la vieja costumbre de predicar la morar en calzoncillos.