16Abril2014

Clarín se quedó muy solo

Los diarios y las revistas llegan a las manos del lector a través de un sistema que garantiza que en el kiosco estén tanto los diarios de mayor circulación como las revistas trimestrales con tiradas menores a los 2000 ejemplares. Ese sistema es el único que garantiza la libertad de expresión de todos aquellos que quieren llevar a los lectores sus mensajes e ideas.

Y Clarín lo quiere romper . Y La Nación lo secunda en esa tarea.

El sistema, que garantiza que grandes y chicos lleguemos a los ciudadanos, está compuesto por cuatro partes:

1. Los editores de diarios y revistas, agrupados ahora en tres cámaras empresarias: Aedba, Adira y Afera. Los editores somos los que cada día, junto a los trabajadores de nuestras empresas, producimos los diarios. Por esa tarea, los editores percibimos entre el 58 y el 50% del precio de tapa.

2. Los distribuidores, que a través de las líneas determinadas de recorrido, recogen los diarios en las imprentas y los entregan a los vendedores. Por esa tarea, reciben el 10% del precio de tapa. Los distribuidores están agrupados en la Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines (SDDRA), una organización que cuenta con personería gremial. Es de las más antiguas y lleva el número 50.

3. Los vendedores de diarios son quienes venden el diario al lector y perciben por este trabajo entre el 32 y el 40% del precio de tapa. La diferencia en el porcentaje está dada porque hasta 2001, los canillitas recibían el 40%, pero por una decisión unilateral de los diarios encabezada por Clarín y su posición dominante en esa época, se les redujo al 32 por ciento. Algunos diarios como Crónica y Tiempo Argentino reconocieron a los canillitas, hace algunos años, el histórico 40% que le habían arrebatado por la fuerza (de ahí que cuando se describió el porcentaje con el que se quedan los editores se hizo la salvedad). Los vendedores están agrupados en el Sindicato de Vendedores de Diarios y Revistas y Afines (SIVENDIA), con lo cual negarles su carácter de trabajadores sindicalizados es un despropósito y un insulto a la inteligencia.

4. El cuarto participante de la cadena es el lector. Muchas veces no se lo menciona como parte del sistema pero, en realidad, es el eje del mismo y todo el andamiaje está construido para garantizarle su derecho a la libertad de información. El lector es, finalmente, quien paga el precio de tapa que los otros tres actores se reparten.

¿Cómo quiere romper Clarín ese sistema que permite la llegada de todas las voces al lector?

Muy sencillo: ahogando económicamente a los dos eslabones intermedios de la cadena, o sea a los distribuidores y a los vendedores. Primero, al bajar el porcentaje a los canillitas en la década del '90 y ahora negándose a discutir una modificación en los ingresos de distribuidores y de vendedores.

Y ahoga financieramente a los distribuidores. Por medio de testaferros intentará comprar las líneas de distribución, ya que legalmente no puede hacerlo, puesto que la ley prohíbe que los editores sean dueños de distribuidoras para garantizar que todos lleguen al kiosco en igualdad de condiciones. Luego discriminará a los editores a su antojo.

Una vez conseguido ese objetivo, presionará sobre los vendedores para monopolizar en el kiosco la venta de sus productos. Para ejemplificar, diremos que los distribuidores y los kioscos son como Cablevisión. El dueño de Cablevisión elegía, hasta la sanción de la Ley de Medios, qué veían y qué no los televidentes, dada su posición dominante. Si Clarín se adueña de la distribución y de los kioscos, intentará lo mismo.

En los kioscos, el lector sólo podrá comprar Clarín y por ahí, si los Saguier lamen correctamente las botas de Héctor Magnetto, el lector también conseguirá La Nación.

Hay distintas formas de sacar del ahogo financiero a los distribuidores y a los vendedores para que Clarín no se quede con el monopolio del sistema.

No hay todavía un acuerdo para ver cómo se fortalece económicamente a distribuidores y a vendedores. Pero la única opción es el diálogo al que Clarín se opone. Su intención última es que no exista tal desahogo y así quedarse con todo.

El paro de SIVENDIA y de SDDRA buscó romper la inercia del ahogo económico que haría estallar el sistema.

El método no me gusta. Pero la Constitución les otorga ese derecho. Intentar romper el paro como lo hizo Clarín, distribuyendo su diario directamente, viola por lo menos una ley y dos decretos presidenciales, vale decir, es ilegal.

SIVENDIA y SDDRA no violaron ninguna ley o decreto y su paro no fue declarado ilegal porque Aedba, la cámara de editores que comanda Clarín, no quiso interponer un recurso de conciliación obligatoria. Con eso le estaría reconociendo a distribuidores y a los vendedores una condición gremial que les niega constantemente.

Clarín podría haber evitado el paro y no lo hizo porque quiso medir fuerzas. Quiso saber si los distribuidores y los vendedores se atreverían a no trabajar, peleando contra el derrumbe del sistema que los tendrá a ellos como sus primeras víctimas. Y se enteró que sí.

Quería saber si los demás diarios estaban dispuestos a quebrantar la ley para evitar un paro. Y se enteró que no.
Por supuesto, Clarín siempre podrá contar con la obsecuencia de La Nación. Aunque a esta altura ya sabe que se quedó solo, muy solo.