Cuando era muy pequeña, mi abuela solía decirme que los ángeles podían verme y que debía ser una niña buena. Crecí buscándolos en cada rincón de la naturaleza donde, por algún motivo, yo adivinaba su mágica presencia. Cuando era muy pequeña, mi abuela solía decirme que los ángeles podían verme y que debía ser una niña buena. Crecí buscándolos en cada rincón de la naturaleza donde, por algún motivo, yo adivinaba su mágica presencia. |
|
|




